jueves 17 de julio de 2008

A ORILLAS DEL MARMARA




















Sé que mi corazón alguna tarde recordará estas aguas quietísimas del Mar de Mármara y este liviano encantamiento azul del cielo que las sueña. Sé muy bien que mi corazón alguna tarde, en el jardín, quizá, ya del crepúsculo buscará este frescor, estos reflejos del lento amanecer que ven mis ojos. El mar, el Mar de Mármara, con buques para siempre varados en sus aguas, con buques que renunciana cualquier travesía, quietos también sobre las aguas quietas. Los pájaros escriben con sus vuelos en la celeste página de la mañana el salmo que recito de verdad y belleza. Esta visión, esta emoción viaja ya por el tiempo hasta ese día,para dejar temblando su milagro.Entonces, me acordaré de hoy.

José Lupiañez

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Hace años Estambul me estremeció, me dejó sin palabras,solo sensaciones y sentimientos inexplicables eran dignos de tan sorprendente experiencia. Sentí que era mi sitio y que allí podía ser feliz. No había vuelto hasta ahora, através de estas fotos lo he revivido, lo he sentido, el Marmara me ha inundado el alma que se desborda en sonrisas y lágrimas. Qué suerte encontrarse en la vida con sorpresas tan conmovedoras, qué suerte sentir!